
Es el coche con el que hemos soñado muchos cuando teníamos veintitantos años. Grandes prestaciones, un aspecto rompedor y con casi todos los detalles que pueden enamorar a un joven conductor. Porque es ese precisamente el perfil de cliente al que va dirigido este producto, un hombre o mujer de menos de 35 años que busca en su coche tecnología, control y sensaciones. El Megane RS es deportividad en su más pura esencia a un precio realmente competitivo, menos de 30.000 euros.
Para ver las verdaderas virtudes de esta nueva apuesta de la marca francesa había que ir a un circuito. Ahí, donde muchos enseñan sus vergüenzas, es donde el Megane RS puede demostrar su verdadero potencial. Lo primero que hay que destacar son las dos versiones que se ofrecen: Sport y Cup. La primera es más civilizada y está pensada para la conducción del día a día y la segunda, más extrema, con diferencial de deslizamiento limitado que demuestra su eficacia en circuitos.
Nada subir al Megane RS se percibe ese aroma deportivo con el que ha sido concebido. La estética es importante en este modelo. Los asientos, el volante, los pedales todo el interior tiene carácter. Igual que el exterior, donde las llantas de 18 ó 19 pulgadas, el escape central y el frontral con los leds incrustados a ambos lados de la parrilla marcan una estética que va a atrer muchas miradas.
Una vez en marcha hay que hablar de prestaciones. El Megane RS monta el motor más potente que fabrica actualmente la marca Renault, un propulsor que rinde 250 CV y que tiene un 25% de piezas nuevas respecto al que se montaba en el Megane F1 Team R26. Las sensaciones que transmite son casi lo más destacable del coche. Aporta esa confianza de que el coche responde en todo momento cuando se le pide más. El motor empuja con energía a cualquier régimen de vueltas y en cualquier marcha y parece que esa entrega de potencia nunca se acaba. Da sensación de poder en carretera, y en circuito demuestra virtudes de un pura sangre. Logra llegar a los 100 kilómetros por hora en tan sólo 6,1 segundos, una marca sólo al alcance de grandes deportivos. Su consumo es de 8,4 litros en ciclo mixto y las emisiones de CO2 son de 195 gr/km.
Aunque el Megane RS ponga bajo el pie del conductor grandes prestaciones, este modelo cuenta con elementos que hacen la conducción más segura, siempre y cuando ésta sea responsable. Los frenos, por ejemplo, merecen un capítulo aparte. En el tren delantero lleva dos discos ventilados de 340 mm con pinzas Brembo mientras que atrás se montan discos de 290 mm. El resultado es una frenada potentísima y de una gran eficacia. El tacto del pedal es muy sensible, algo a lo que hay que acostumbrarse, porque a la mínima presión el coche se queda clavado.
Las suspensiones también han sido modificadas con un tarado especial y una firmeza en los muelles que permiten al coche ir ‘soldado’ al asfalto. La caja de cambios de seis velocidades es la del Megane pero con unas relaciones distintas y con un tacto más firme que la de su ‘hermano’.
El precio de 26.450 euros nos parece muy competitivo respecto a productos de la competencia. Para los que quieran algún día desfogarse en un circuito, está disponible la versión Cup. Ésta incluye asientos Recaro, el ya mencionado diferencial con deslizamiento limitado, llantas de 18 pulgaads, estribos de freno Brembo en color rojo por 2.650 euros. Se trata de una opción para los que busquen por encima de todo máxima eficacia en la conducción en circuito en detrimento de la comodidad que ofrece la versión Sport.