Raikkonen, vigente campeón, ha perdido buena parte de su credibilidad dentro de la Scuderia. Fuera, ante los aficionados, esos tifosi exigentes, su reputación está tan devaluada que lo empiezan a ver como el antipiloto para Ferrari. En Italia se ha llegado a un punto de desprecio hacia el finlandés que, según los sondeos, los votantes animan a Ferrari a que brinde todo su apoyo a Felipe Massa, segundo en el Mundial.
El Gran Premio de Europa ha sido como el tocar el fondo de una crisis muy profunda. La mala clasificación de Kimi, una salida discreta y la imposibilidad de pelear con su compatriota Kovalainen, aparte del desastroso incidente en el pit stop llevándose por delante al mecánico Pietro Timpini, han destapado una tormenta mediática en Italia sin precedentes.