Lejos del desierto, en caminos repletos de cactus y arbustos, donde la navegación y el pilotaje son lo más importante, Carlos Sainz y Marc Coma demostraron su clase y ganaron la etapa en sus categorías.
Hace un año, el doblete español para la victoria final no pudo ser porque el madrileño sufrió un accidente a poco de la conclusión de la prueba. Este año, las circunstancias y las sanciones han dejado al catalán sin posibilidades de victoria. No llegará el triunfo de los nuestros en las dos categorías, pero año a año demuestran que, pase lo que pase, los dos mejores pilotos del Dakar actual son Sainz y Coma.
El madrileño consiguió ayer su primera victoria de etapa en esta edición y logró ampliar su ventaja sobre Al Attiyah. El qatarí llegó a más de un minuto y se sitúa ahora a poco más de diez del líder del equipo Volkswagen (10:06).
La lucha entre ambos es terrible y en la marca alemana aún no se han decidido a dar órdenes de equipo. Quieren conseguir el doblete en las pistas y que gane el mejor. Una postura digna y elogiable, el deporte es el deporte y así debe ser. En cualquier caso, Sainz tuvo que sacar todo su talento para imponerse en la especial entre La Serena y Santiago de Chile. La llegada a la capital coincide con la última etapa en territorio chileno.
Atrás quedaron las dunas de Copiapó y el desierto de Atacama, ahora se llega a un terreno que en África sería como la entrada en Malí, justo donde empieza la sabana. Hoy los pilotos volverán a cruzar hacia Argentina por el Paso de los Libertadores, en la plenitud de la cordillera de los Andes. Y tendrá lugar el primer tramo realmente en altitud de esta edición, con más de 50 kilómetros a 4.000 metros.
El terreno, con barrancos a los lados y el vacío mirando cara a cara a los pilotos, es propicio para que Sainz vuelva a ganar. Así lo dijo, entre otros, Marc Coma, al que se le abrió la sonrisa cuando se enteró del primer triunfo de Carlos, con el que se lleva bien.
Para el catalán, la de ayer fue la cuarta victoria parcial. “Dije que quería hablar en las pistas y es lo que estoy haciendo”, explicó con orgullo en el campamento mientras la afición chilena se hacía fotos con él, con las colinas que rodean Santiago como testigo. Hoy, regresan los Andes, volvemos a Argentina.