El inglés se ha convertido en un auténtico especialista en rodar al límite del reglamento, pero por el momento sus arriesgadas maniobras no se han traducido en un número elevado de sanciones. Lewis volvió a las andadas en el GP de Malasia y una vez más los comisarios miraron para otro lado.
Desde que se subió a un McLaren en el año 2007 el inglés ha sido capaz de deleitar al público con brillantes actuaciones, las mismas que le permitieron convertirse en el piloto más joven de la historia en ganar un Mundial, y con las maniobras más polémicas. Pero lo cierto es que por unas cosas o por otras casi siempre ha conseguido salir airoso de las decisiones de los comisarios.
La última situación comprometida la vivió el pasado domingo en el Gran Premio de Malasia, cuando tratando de defender la posición con el ruso Vitaly Petrov cambió hasta en cuatro ocasiones la trazada. Pese a que el reglamento sólo permite a los pilotos variar una vez la dirección, los comisarios decidieron sólo amonestar a Hamilton, con lo que le permitieron continuar su remontada y terminar en sexta posición la tercera prueba del año.








