En medio de la concentración de cerebritos que nutren la F-1, dos ingenieros destacan por encima del resto. Son Ross Brawn, el mejor organizador, un estratega espectacular; y Adrian Newey, un mago del diseño con el lápiz. En Benetton, Williams, Ferrari o McLaren han dejado escapar solo tres títulos desde 1992. Un año más, el 2009, han sido lo más listos de la clase, aprovechando el gran cambio en el reglamento para llevar a Brawn GP y Red Bull a lo más alto. Ganó Ross aprovechando una laguna en las normas, el doble difusor, y el enorme presupuesto de Honda.
Ninguno de los grandes supo reaccionar ante el diseño del Brawn GP. Cuando la FIA descartó cualquier reclamación, cuando los rivales completaron el cambio de diseño de sus coches, Jenson Button había ganado seis de las primeras carreras, suficiente.
Solo Newey fue capaz de rediseñar con éxito el RB4 para albergar el nuevo difusor y su piloto estrella, Sebastian Vettel, fue el único capaz de hacer llegar la ansiedad al equipo de Brawn. No fue hasta la penúltima carrera, en Brasil, cuando dijo adiós a sus opciones, después de un cúmulo de malos resultados por errores propios y mala fortuna.
ERRORES DE CAMPEÓN Ni Renault (campeón en 2005 y 2006) ni Ferrari (2007) ni McLaren (2008) supieron ver las lagunas del reglamento ni reaccionar a los cambios. Los dos primeros arrojaron la toalla en junio para centrarse en el coche del 2010. En McLaren han trabajado hasta el final. La falta de competitividad de los equipos grandes cercenó las posibilidades de Alonso, de Raikkonen, de Massa, de Hamilton. En su hundimiento arrastraron el interés del campeonato hasta dejarlo descafeinado. La lucha entre FIA y los constructores le dio la puntilla. La amenaza de un Mundial paralelo finalizó en paz y estabilidad para varios años, aunque la guerra sembró el camino de cadáveres.
La tumultuosa temporada en los despachos tuvo reflejo en la parrilla. No se veían tantos cambios desde hacía años. Fue un españolito, Jaime Alguersuari, quien certificó el debut del piloto más joven de historia de la F-1 con poco más de 19 años.